10 consejos para evitar accidentes en las piscinas

Bañarse y jugar en la piscina es una de las mejores actividades del verano para los niños, pero tiene bastantes riesgos. No se trata de asustar, pero sí de prevenir. Muchos de los accidentes que ocurren en las piscinas durante la época estival se deben a un despiste o a una falta de supervisión que, si bien no es obligatoria, sí totalmente recomendable. A nivel nacional, no existe una edad mínima de acceso a las piscinas comunitarias, pero debe regir la responsabilidad de los padres por encima de todo. Además, enseñarles a ellos unas medidas de seguridad básicas nos ahorrará más de un disgusto. Por ejemplo, no bañarse sin el permiso de papá y mamá o entrar de golpe en el agua parecen tonterías, pero pueden ser peligrosas.

Este verano, por otro lado, a causa de la pandemia provocada por el COVID-19, las medidas higiénicas y sanitarias que habitualmente deben cumplir piscinas y usuarios deben extremarse, al igual que el año pasado. Por lo que también conviene recordarlas y evitar, así, la propagación del virus. Para hacerlo sencillo, te dejamos un decálogo para que trabajes con tus hijos las medidas de seguridad más importantes.

10 consejos para evitar accidentes en las piscinas

Los accidentes por ahogamiento son, según la Asociación Española de Pediatría (AEP), la segunda causa de muerte entre los menores de edad, por encima del cáncer o de las enfermedades respiratorias. Unos accidentes que podemos prevenir muchas veces y que suelen ser consecuencia directa de un despiste. Se producen, sobre todo, en piscinas privadas, porque ni se garantiza la seguridad de los niños ni suele haber socorrista. Sea cual sea la piscina a la que acudas con tus hijos, es importante que sigas estas recomendaciones:

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1.- Un niño no puede bañarse solo en la piscina y menos si no sabe nadar. Deben ser acompañados por sus padres o por un adulto. Lamentablemente, son muchas las ocasiones en la que los padres se quedan en la toalla y llegan a despistarse. Por tanto, no deberían meterse en el agua ni entrar siquiera en la zona de baño sin supervisión.

2.- El chaleco hinchable es imprescindible, tanto para entrar al agua como para jugar en los alrededores de la piscina, sobre todo, si no existe una valla de protección. Los manguitos pueden utilizarse, pero se desaconsejan los flotadores, ya que pueden convertirse en una causa de ahogamiento. ¿Por qué? Porque un flotador impide que estos puedan darse la vuelta por sí mismos al situarse por debajo del punto de gravedad del cuerpo.

3.- La ducha antes y después del baño es obligatoria. Igual que para los adultos. Los hay que se escapan, pero es fundamental no lanzarse de golpe a la piscina.

4.- Evitar, nos dice la propia AEP, los saltos al borde de la piscina, los toboganes y trampolines. En los niños más mayores suponen la primera causa de ahogamiento.

5.- En cuanto al borde de la piscina, una zona que nos genera mucha inquietud. Si ya son mayores y saben tirarse de cabeza, que lo hagan siempre desde ese borde de la piscina y comprueben que la profundidad es suficiente. Además, es mejor recordarles que el borde de la piscina sirve para caminar por él y entrar al agua, nada de correr: los pies no llevan calzado y, además, están mojados. Los accidentes son muy habituales.

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6.- Olvidarse los juguetes en el agua o en el borde de la piscina, así como en el pediluvio de entrada o de las duchas puede ser también peligroso, por tropiezos y resbalones.

7.- La protección solar es otro aspecto fundamental, así como las gafas de sol, la gorra en la cabeza e intentar beber agua de manera frecuente. De esta forma, evitaremos insolaciones y deshidrataciones. Respecto a la protección solar, es importante que se la apliquemos antes de salir de casa y, posteriormente, repitamos su aplicación cada 1 o 2 horas. Y nunca dejar que se bañen inmediatamente. Por último, los bebés menores de 6 meses no deberían acudir a una piscina o playa (salvo a primera o última hora del día), puesto que no está recomendada la aplicación de ninguna crema solar.

8.- Hacerles saber que pedir ayuda está bien, tanto si se han hecho daño ellos como si ven a otro niño en peligro. Si tú no estás cerca, pueden ir al socorrista o a cualquier otro padre. Muchas veces, se pierden buscando a los propios y, en este caso, el tiempo de respuesta es importante.

9.- No se deben traspasar los límites marcados alrededor de la piscina, sino es con un progenitor y para bañarse. Por ejemplo, si se nos escapa la pelota, se pide ayuda a papá o a mamá, pero nunca se entra en solitario.

10.- La supervisión debe ser continua, tanto si están cerca del agua como si no. Para ello, lo mejor es que los propios padres o los cuidadores establezcan una especie de turnos de vigilancia.

Con información de MSN.

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